Imaginando otras posibilidades frente a
la actual red social: Hacia una democracia en red
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| créditos: Dado Ruvic / Reuters |
La pregunta que da título a este texto no se refiere a los motivos por los
cuales seguimos en esta red social. El sentido de la pregunta es una
exhortación: ¿Por qué seguimos aquí?, sin poder migrar a otro lugar o tener
otro tipo de posibilidades que podamos usar.
Aparentemente con más opciones a elegir, los usuarios de redes
occidentales pensamos el internet con los mismos valores y principios con los
que se fundamentan nuestras sociedades: la libertad y la democracia. Nos
repudia la sola idea de la dictadura y el totalitarismo, y nos alarma cuando nuestras
libertades personales de acción, pensamiento, expresión y diversidad son
acalladas por medio de la violencia, cuando no por la censura e intolerancia.
No permitimos que estos derechos y libertades fundamentales sean reprimidas o
coartadas, o, por lo menos, estamos en contra cuando todo aquello sucede.
La irónico y paradójico está en que permitimos que todo esto suceda de
otras formas. Formas de las cuales estamos ya tan acostumbrados que incluso
muchas veces no logramos ser del todo conscientes, o ignoramos, que estamos frente
a un totalitarismo o hegemonía.
Cada generación que nace se construye teniendo como base la generación anterior.
Las posibilidades que esta nueva generación tiene fueron escogidas o reducidas
a las opciones que establecieron, voluntaria o involuntariamente, consciente o inconscientemente,
la generación anterior. Esto se agrava cuando los antecedentes históricos (la
posibilidad de que las cosas pudieran haber sido diferentes) se pierden y
quedan olvidados en la historia; quedándose sin opciones con las cuales poder
contrastar o comparar otras formas o medios de vida.
Cuando se instauro la infraestructura del internet dando paso al nacimiento
de la red informática mundial, mejor conocida como world wide web en
inglés o por sus siglas WWW, su creador: Tim Berners-Lee y todos los
primeros entusiastas de la red se dieron cuenta que estaban frente a una forma
de transmisión de la información que no se había podido lograr en el pasado y
que revolucionaría (una vez más) las comunicaciones.
Internet en sus inicios fue un espacio de experimentación en donde la
capacidad creativa y del desarrollo de ideas se vio potenciada enormemente gracias
a las capacidades que puede ofrecer la red; pues justamente, el potencial de una
red está en ese aspecto: mientras más personas se conecten más posibilidades se
pueden realizar.
La web es una de las pocas ideas de la humanidad por la cual muchas
personas alrededor del mundo trabajaron por el simple hecho de construir algo
bueno y mejor para todos. A diferencia de otros inventos como los ordenadores o
los primeros programas de software,
los cuales se desarrollaron con fines bélicos como dirigir misiles o descifrar código
enemigo. La web no fue este caso, esta si fue concebida con un fin altruista o
por lo menos fue así en sus inicios. Pero, ¿qué paso con ese internet?, ¿y como
llegamos a lo que ahora son los llamados gigantes tecnológicos que dominan toda
la red (Facebook, Google, Amazon, Apple, Microsoft, etc.)?
Como toda creación humana y como toda la historia de la humanidad,
internet fue vista por personas de negocios y empresarios como un lugar con un
inmenso potencial hacia fines comerciales; pues que mayor poder que llegar a
todas las personas y poder brindarles productos y servicios, ese es el sueño de
toda empresa y toda la finalidad del marketing de hoy en día. No quiero detenerme
en los aspectos comerciales de lo que hoy se ha convertido la red, y en los que
fundamentalmente está basada toda red social o aplicativo que brinde sus
servicios con la finalidad de recabar datos de sus usuarios y hacer dinero a
partir de ello. De este aspecto se está hablando cada vez más y la población está
teniendo más conciencia sobre la importancia acerca de sus datos, de los usos y
las formas en que estas empresas recaban esa información y las repercusiones
que esto pueda generar tanto a nivel individual como social.
En lo que quiero profundizar es en como la actual red social nos
configura en la creación de nuestra identidad, comportamiento y la forma en que
vivimos actualmente.
Identidad, usos y posibilidades
Cuando entramos en un entorno virtual nuestras identidades quedan
reducidas a lo que los programadores han decidido que sea, para servir a los
usos para los que fueron diseñados sus programas. Por ejemplo, cuando creamos
un perfil de Facebook nuestras opciones de crear una identidad se limitan a una
serie de categorías de opción múltiple: sexo (mujer, hombre u otra opción
sexual), situación sentimental, experiencias laborales, estudios, etc. ¿Cuántas
opciones de construir una identidad tenemos en realidad?, si estas son las
únicas opciones que se nos brindan de antemano, ¿Como podemos expresar verdaderamente
nuestra individualidad o diversidad?, si el formato o molde nos aplasta a todos
cual aplanadora para homogenizarnos. (Estas opciones que se nos brindan son
usadas hacia fines comerciales, para así, segmentar a las personas en grupos
poblacionales y recabar valiosa información sobre sus patrones de comportamiento,
gustos e intereses; con la finalidad de usar y/o vender esa información a
distintas empresas, para después, enviar contenido y publicidad micro dirigida
tratando de inducir o anticipar un comportamiento de consumo.)
Si nuestra identidad queda reducida al formato y opciones con las cuales
opera esta red, lo mismo sucede con el uso que le damos.
La red social pretende simular las relaciones humanas, en este caso, los
vínculos de amistad, pero lo único que logra, al igual que la identidad, es
reducirla a una serie de interacciones y a un limitado número de posibilidades.
Si bien una de las posibilidades más importantes que tienen las redes es
compartir información que se considera relevante en un determinado momento:
piénsese por ejemplo en las protestas del año pasado (2020) que se dieron en
todo el Perú, por la moción de vacancia al presidente de turno por parte del Congreso
de la República, y como las redes sociales mostraron la represión y el abuso policial,
por lo cual, no solo se adelantaron a la prensa y medios de comunicación
oficiales sino que mostraron lo que ellos en un principio no pudieron (o no
quisieron) mostrar, para después terminar haciéndolo por lo evidente en que
dichos actos quedaron registrados por miles de personas pudiendo así ser vistos
y compartidos por todos a través de las diferentes redes. Esto fue algo muy
bueno, digno de elogiar, pero no es la norma, es la excepción cuando se trata
del uso que le damos a las redes. Por lo común, cuando no hay algo importante
que este aconteciendo, compartimos información banal e irrelevante. Tratamos
temas intrascendentes como la última tendencia, meme o excentricidad del
momento, los cuales, tienen una duración igual de efímera que el tiempo en que
dura su masificación (viralización). Terminando por desvanecerse y
olvidarse como una ola que se disuelve en el mar, en el mar de datos de la
virtualidad.
No sería justo enfocarnos solamente en algunos aspectos de las redes
sociales para poder emitir un juicio y decir si son valiosas o no. Claro que lo
son. Tienen muchos atributos positivos, sobre todo cuando se trata de acercarnos
a las personas que tenemos lejos físicamente. Son un excelente medio para
mantenernos en contacto y/o actualizados con nuestros familiares y amigos. Las
redes sociales potencian esta capacidad de acercamiento. Sin embargo, cuando se
trata de separarnos o alejarnos esta capacidad también se ve potenciada.
Ruido comunicacional: la nueva babilonia digital
Las redes sociales han demostrado que tan difícil puede ser desarrollar un
dialogo con el otro a través de la empatía, la comprensión o, por lo menos, de
la tolerancia y el respeto hacia lo que nos es diferente. La forma como está
diseñada la red y los algoritmos que en ella operan con la finalidad de mostrarnos
contenido y publicidad personalizada, han terminado por crear burbujas
subjetivas y sesgadas sobre la realidad. Estas burbujas, en la que los usuarios
quedan inmersos, se construyen a partir de las opciones elegidas en la
información de perfil y las interacciones que los individuos hagan con otras
personas, páginas y grupos (seguir, dar like, compartir, etc.). Esta
visión de la realidad se ve reforzada por estas otras personas y grupos con
gustos, intereses y pensamiento similares, cuando no idénticos, creando algo
así como una caja de resonancia en donde solo se escucha, como reverberación o
un eco, la confirmación de dicha realidad. Esto, sumado a como las personas
tienden a rechazar y reaccionar (emocionalmente) frente a lo que les es opuesto
o diferente han terminado por polarizar a la sociedad, en muchos casos, de
forma irreconciliable. Este hecho ocurre sobre todo cuando la ideología o el
dogmatismo secuestra la mentalidad de las personas.
Muchas personas terminan de construir su identidad real con ideologías
de todo tipo y de toda índole, desde ideologías políticas y económicas hasta
las que abogan por derechos o la igualdad de estos. Cuando se topan dentro de la
red con personas que piensan de forma diferente u opuesta, se sienten
inmediatamente atacadas o amenazadas, se lo toman como algo personal dirigido hacia
ellos mismos; pues su identidad real está basada en esta idea, si atacan la
idea sienten que los atacan a ellos mismos. Y cuando esto sucede (y los egos
pueden más que la apertura mental o la comprensión) la mayoría de veces no se produce
un verdadero dialogo. Lo que se produce muchas veces es una suerte de debate, llegando
a volverse hasta retorico, en donde cada quien trata de defender su postura y rebatir
los argumentos del otro, valiéndose para este propósito incluso de “pruebas
objetivas” como datos, estadísticas, estudios o papers. De no ganar estos
debates las personas tratan al menos de salvar su honor al saberse observadas
por los demás. Esta situación se agrava cuando quienes comentan son trolls o
haters cuya única intención es atacar o generar controversia. Las redes
vistas en perspectiva desde este aspecto no son más que ruido comunicacional o
una gran cacofonía. Una nueva babilonia digital.
Hay muchos otros aspectos que favorecen que no se de este verdadero
dialogo o consenso entre las personas para que puedan rescatar las ideas o
puntos de vista que comparten y tienen en común. Aquí quiero aclarar algo. La
responsabilidad siempre estará en las personas, en cómo se comportan, con qué
actitud se dirigen hacia los otros y que efectos tendrán sus actos en los demás;
sobre todo, cuando la naturaleza del mundo virtual, a diferencia del mundo
real, es que no se llegan a ver los efectos de dichos actos y el anonimato es
un rostro que muchos eligen usar, justamente, y muchas veces, para librarse de tener
que lidiar con alguna consecuencia; cosa que no sería tan fácil de hacer en el
mundo real.
Pero, si bien somos nosotros las personas de carne y hueso las que
hacemos las redes, pues sin personas reales no existirían, es el medio el que
nos condiciona o impone el uso que le vamos a dar.
Democracia en red
Muchos de nuestros problemas actuales como la desigualdad social, el
debilitamiento de la democracia, el surgimiento de los populismos, la
radicalización de las personas hacia facciones e ideologías de todo tipo, encuentran
un ambiente propicio para su cultivo, desarrollo y difusión gracias al uso de
estas plataformas. Pero, también podemos ver estos mismos problemas desde una
actitud de responsabilidad social, los cuales, se deberían a que no hemos
sabido dar un uso y finalidad claras a estas tecnologías. Justamente, para no
caer en dichos problemas.
Entonces, ¿por qué no pensar en diseñar un programa para otros usos u
otros fines?
Cuando no está sucediendo algo relevante y nos encontramos compartiendo
memes o en un pleno y acalorado debate sobre el tema que sea, si hay algo
importante que está sucediendo en ese momento. Nuestro presente y el presente
que viviremos* se está decidiendo cada hora que pasa con las decisiones que
toman nuestros gobernantes y políticos.
Como dice el historiador y filósofo Yuval Noah Harari la vigilancia de
los gobiernos hacia los ciudadanos no puede ir solamente de arriba hacia abajo,
tiene que haber también una vigilancia de abajo hacia arriba, de los ciudadanos
hacia sus gobiernos.[1] Algunos gobiernos de otros países ya rinden cuentas a
sus ciudadanos por medio de la tecnología. Esto hace que estos gobiernos sean más
transparentes y que la ciudadanía este más atenta y sea más crítica con
respecto a cómo se manejan o financian sus países.
Actualmente existen tecnologías como el blockchain (cadena de
bloques), si bien la mayor parte de su uso actual está enfocado hacia las transacciones
comerciales y financieras (fintech), esta tecnología permite que se
puedan hacer todo tipo de transacciones o movimientos de datos e información de
formas seguras e infranqueables. Su funcionamiento se parece más a un libro
contable en donde todos los usuarios de esta red tienen una copia de ese libro,
que a la vez se va actualizando conforme se añada nueva información. La
actualización y verificación de la información solo es posible mediante el
conceso de las personas que conforman la red pues todos hacen la función de
nodos dentro de ella. De intentarse hacer un cambio o modificación en la información
todos lo sabrían.
Esta tecnología permite que dichas transacciones, sin importar el uso
que se le dé, sean seguras y transparentes pudiendo dar más legitimidad a
cualquier proceso o propósito para el que se quieran emplear.
Pero pensemos en otras posibilidades. Actualmente lo que denominamos
democracia liberal o democracia representativa no es más que el gobierno de algunas
personas, en un breve periodo de tiempo, que no termina de representar los
intereses de la mayoría de la población en el largo plazo. Estas personas sirven
a intereses personales; intereses a corto plazo de empresas y corporaciones
multinacionales por las que reciben fuertes sumas de dinero y son financiadas en
sus periodos de campaña electoral. Al ser elegidas y obtener un escaño, estas
personas modifican o crean normas y leyes que favorecen a dichas empresas; para
después de cumplida su función o gobierno desaparecer a consta de los intereses
y la vida de toda una población o país. Me refiero a las llamadas “puertas
giratorias”.
No existe una democracia real o directa en términos de una gobernanza
del pueblo o que este se determine a sí mismo.
Este texto no apunta a una conclusión o respuesta, termina como empezó:
haciendo un llamado, una exhortación a todas las personas y ciudadanos, especialmente
a las personas que escriben código y saben programar. Si tenemos Facebook como
red social (resalto la palabra social) ¿Por qué no tener una red para otros
fines, para otros usos? ¿Por qué no tener una red para decidir qué normas,
leyes y proyectos del gobierno van y cuáles no? ¿Por qué no tener una
herramienta o red para la gobernanza, para la ciudadanía o para fortalecer la
democracia? ¿Por qué no hacer uso de la tecnología para hacer una verdadera
democracia?: Una democracia en red.
Los retos son grandes a nivel técnico y de recursos como en la factibilidad
que puedan hacerse realidad. No obstante, el primer paso es concebirlo e
imaginarlo para poderlo crear.
Los leo en los comentarios
Notas:
*Aquí uso la expresión el presente que viviremos por no usar la palabra futuro. Muchas veces esta palabra tiende a pensarse como algo abstracto, que está aún muy lejos de nuestro presente inmediato y no tendrá poder de afectación alguno; sin considerar que, cuando ese futuro llegue, se convertirá en nuestro presente actual.
1. Harari, Yuval
(26 de febrero de 2021). Lecciones de un año de Covid. Financial Times. https://www.ft.com/content/f1b30f2c-84aa-4595-84f2-7816796d6841

Vivimos en la edad contemporánea de la humanidad y vivimos en la edad prehistórica social virtual; parece ser que faltará variedad de modelos de comunicación virtual.
ResponderBorrarEl inicio y final del artículo me parecen especialmente interesantes por las preguntas que haces. Y me hace pensar si es la red social que nos permitiría tener un mejor consenso sobre diversas leyes o políticas. Si trasladamos a las mismas personas que debaten sobre política a una red destinada a ello, aportarán algo distinto a esta nueva red? o serán las mismas personas que buscan ganar un debate, pero con más argumentos en una red social nueva?
ResponderBorrarExcelente reflexión. Aunque es difícil no ser parte de las redes sociales es importante preguntarse si la información que vemos y recibimos es verdadera, útil o fútil, teniendo como base el respeto y la tolerancia hacia los otros seres humanos que escriben frente a su pantalla.
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